

Orar: Agradecer, conectar con el amor divino, Dios, me lleva a sentir una presencia viva que recorre todo mi ser, me siento protegida, segura, acompañada en todo momento. Sé que no estoy sola ni por un instante. Entrego absolutamente todo en sus manos y me dejo guiar con total confianza, sabiendo que todo está y estará siempre bien. No hay nada más maravilloso que sentirme amada y cuidada por mi padre celestial.
Dar: Entregar algo de mí, sin esperar nada a cambio, puede ser una palabra, una sonrisa, un tiempo para escuchar los sentimientos de otra persona, o alguna ayuda económica si fuera el caso, nada me llena más que saber que he sido una bendición para alguien más.
Perdonar: Un corazón dolido o herido, causa dolor y hiere, así lo veo yo, así que nada es realmente contra mí, si es necesario me alejo sin resentimientos, y realizo una oración por esa persona que no está actuando desde el amor.
Amar: Enfocarme y concentrarme en el amor, cada actividad que realizo, todo lo que digo, hago y soy, es desde la buena intención de mi corazón.
Abrazar: Demostrar mi afecto a las personas que amo a través de la calidez de mis brazos extendidos rodeando sus cuerpos con sinceridad y cariño.
Besar: Llenar de besos a mis hijos, mi esposo, es como estampar un pedacito de mi amor en su piel, ese rose sublime y significativo causa emociones grandiosas dentro de mí.
Buena salud: Saber que estoy haciendo lo correcto para procurarme bienestar y salud me llena de satisfacción, saber que escojo conscientemente cada alimento, cada pensamiento, cada acción, es escoger y proteger mi salud, física, espiritual y mental. Saber que estoy sana y rebosante de energía es honrar el templo de mi ser.
Escribir: Mi espacio escogido de soledad para soltar, crear, inspirarme e imaginar, el tiempo desaparece y me pierdo entre las palabras que cuentan historias ficticias o reales.
Lluvia: Amo la naturaleza y todas sus bondades, ver la lluvia caer, su sonido celestial y relajante es uno de los grandes y buenos placeres de la vida para mí.
Dormir: El sueño para mi es sagrado y no negociable, mi cuerpo necesita sus buenas horas de reposo, descanso, y lo pide para sentirse bien.